El Real Betis le dio la vuelta al marcador en la ida de la semifinal de Copa del Rey ante un Rayo Vallecano muy peleón y atosigador en su estadio. Los madrileños se adelantaron con un gol tempranero de Álvaro García. La calidad y la magia que atesoran los jugadores béticos, acompañado de la inteligencia y el sacrificio para saber cómo jugar a un rival que presionaba y mucho, se impusieron para voltear la situación con golazos de Borja Iglesias y otro de Carvalho, este, que quedará para el recuerdo de todos. El gallego se quitó de encima a sus dos defensores fuera del área mareándolos a base de regates para sacar un derechazo seco, raso y ajustado al palo. El portugués, por su parte, recibió el balón dentro del área del Rayo, encaró a pie parado a Catena que hizo lo imposible por cerrar las piernas, pero William ya había elegido el sitio por el que dejaría atrás a su rival, un caño de ensueño del centrocampista bético provocaba el uno contra uno frente al arquero local y, con la conocida tranquilidad del bético, aseguró a un lado para dejar el marcador con el uno a dos definitivo. Los nuestros, a pesar de empezar atrás en el marcador, supieron manejar el partido sufriendo las acometidas del Rayo que eran muy peligrosas por las bandas. Los de Pellegrini dieron los picotazos necesarios para traerse a Sevilla un resultado más que ilusionante para pensar que los nuestros estarán en La Cartuja el próximo 23 de abril. Se decidirá todo en el Villamarín.
Pellegrini dispuso un once que va siendo ya reconocible en citas importantes con la ausencia de Canales. Aitor Ruibal entraba en lugar del cántabro.
El Rayo sabía que tenía que atosigar al Betis desde el principio si quería conseguir algo positivo en el partido y así fue. Una internada por la derecha de Balliu acabó con un centro que llegaba al área y conectaba con él Álvaro García que había dejado atrás a Sabaly. Cabeceaba el extremo del Rayo a gol para anotar el primero del partido a los 5 minutos escasos de empezar.
El Betis quería el balón y Fekir estaba en todas para iniciar el ataque de los nuestros. No tenía a punto las botas porque el francés perdió el equilibrio más de una vez por resbalones inesperados. También se vio algo inusual en el campeón del mundo con la pérdida de balón en alguna que otra jugada. El Rayo apretaba por las bandas y conseguía colgar balones con mucha intención.
Los de Pellegrini también intentaron usar los flancos para crear peligro pero el fuego real llegó desde el centro. Borja Iglesias recogía un balón en la frontal del área con dos jugadores rayistas muy encima, tónica habitual del equipo local durante lo que llevábamos de partido y todo apuntaba a que sería así los 90 minutos. El gallego piso la bola, hizo hasta dos regates con sus defensores prácticamente agarrados al cuello y consiguió zafarse de ellos con mucha calidad, prácticamente de fútbol sala, levantó la mirada, fijó el objetivo y casi cayéndose se sacó un disparo que acabó pegado al palo y besando la red de Dimitrievski que no podía hacer nada para llegar a salvarlo. Explotaba el panda, otra vez. Minuto 25 y el Betis hacía las tablas.
El Rayo seguía jugando a lo mismo, una presión alta y atosigante y las internadas por las bandas que causaban furor en Vallecas. Isi se mezclaba por el centro para intentar hacer daño entre líneas y tiene características para hacerlo, lo intentaba de lejos en el 33 de partido. Álvaro García era el rayista que más quebraderos de cabeza estaba dando a la parroquia bética, con la velocidad del andaluz, los béticos sufrían y mucho.
Cerca del descanso tuvo su oportunidad Juanmi. Un pase en largo de Carvalho a la espalda de la defensa local, dejaba al de Coín solo ante Dimitrievski pero apurado por atrás por un defensa. Intentó la vaselina que superó al arquero pero salió medio metro fuero de la portería. Estuvo muy cerca. Todavía pudo el Betis irse con ventaja al descanso pero Borja Iglesias se topó con Dimitrievski que salvaba el disparo del gallego. El balón le llegaba al delantero después de una acción por la derecha de Aitor Ruibal.
La segunda mitad también empezó con ritmo vertiginoso. Los dos equipos buscaban el gol que separara al contrario en el marcador. Los balones colgados área al bética se hicieron continuos y el peligro seguía latiendo. Los nuestros sacaban todo cómo podían. Uno de esos balones era desviado por William Carvalho y se envenenaba sobre su propia meta
La hora de la magia llegó a Vallecas en el 67 de partido. Tello, que había entrado por Juanmi, se internaba por la izquierda pero frenaba el avance a la altura del área grande de Dimitrievski, divisó a Carvalho a su altura entre una maraña de rayistas y con Catena justo delante, aún así el catalán confió en su compañero y hasta él fue el balón. El portugués recibió, piso el balón y paró el tiempo, miró entre las piernas de Catena, calculó que la abertura era la precisa para que el balón pasara por ahí, correr al lado de Catena dejándolo calvado en el sitio y volver a recoger el balón que ya salía de entre las piernas del defensor, una “cachita” magistral que dejaba al centrocampista solo ante Dimitrievski. Solo tuvo que elegir el sitio adecuado para, con total tranquilidad, colocarla a un lado y hacer el segundo de los nuestros. Un gol que quedará en la retina de todos por mucho tiempo.
El Rayo no quería ir a Sevilla con este resultado y lo dejó claro durante todo el partido con su ímpetu y peligro por las bandas. A la desesperada Comesaña lo intentaba pero su tiro era demasiado defectuoso como para encontrar el éxito.
Después, volvía a aparecer otra vez Carvalho desde atrás con un disparó centrado una asistencia de Tello desde la banda. Con el Rayo volcado, el Betis hacía daño en las contras con balones a la espalda de la defensa local y a los huecos que ya, irremediablemente, estaban abiertos.
De nuevo Fekir la tuvo en otro balón dentro del área de Dimitrievski. El francés, de espaldas a la portería, prefirió dar la vuelta y sacar un disparo a dejarla de cara a Iglesias que seguramente habría elegid ya hasta el sitio donde quería situar el balón, pero no, el ocho del Betis se revolvió y acabó él la jugada con un disparo flojo sin problemas para el portero del Rayo.
Si fue Borja el que después con un disparo en el 81 de partido buscaba el tercero de los nuestros pero se marchaba fuera de los tres palos. Guido fue otro que probó fortuna desde lejos con la misma suerte que la anterior. El balón raso y dando botes se marcho por el palo izquierdo. El gol del Betis estuvo cerca, al menos la impresión de que ese tercer gol podía llegar, pero el cansancio se notaba al final.
El Rayo, en su agonía, seguía probando con balones al área de Rui Silva. Y a punto estuvo de empatar el partido Nteka con un disparo que salvó abajo con el pie el portero portugués del Betis. Vallecas cantaba ya el gol e Iraola no se creía la parada. Restaban tres minutos para el 90’.
Todavía tuvo un acercamiento más el Rayo. Bebé, con su potencia ya conocida, probaba de lejos a Rui Silva. El disparo salía centrado y el guardameta, bien colocado, aseguraba el balón.
El Betis se defendía como gato panza arriba y acababa así el partido con la ventaja de un gol en la eliminatoria que se decidirá en el Villamarín. El Betis está a un paso de volver a una final 17 años después.
Rayo Vallecano: Dimitrievski; Baillu, Catena, Mario Suárez, Fran García; Isi Palazón (Bebé 75'), Óscar Valentín, Santi Comesaña (Nteka 75'), Álvaro García; Trejo (Pathé Ciss 82'); y Sergi Guardiola (Falcao 62').
Real Betis: Rui Silva; Sabaly, Bartra, Víctor Ruiz, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho; Aitor Ruibal (Bellerín 85'), Fekir, Juanmi (Tello 66'); y Borja Iglesias (Edgar 90').
Árbitro: Sánchez Martínez (murciano). Amarillas al local Óscar Valentín, así como a los visitantes Rui Silva y Rubén Cousillas (ayudante de Pellegrini).
Goles: 1-0 (5') Álvaro García; 1-1 (26') Borja Iglesias; 1-2 (68') William Carvalho.